mi primer campeonato
30 de Febrero de 2010, 7:30 de la tarde, era la hora de empezar el campeonato de Aravaca, que se disputaba en el bar “el Gallo.”
Nada mas llegar al local, encontré muchas caras conocidas, así como grandes campeones de este deporte como Marino Morales o Nino Salvatore.
Estaba nervioso, se trataba de mi primer campeonato en competición, sin embargo al ver tanta gente dispuesta a “dar guerra” en aquella mesa, me entraron mas ganas aun de empezar el torneo.
El evento fue emocionante. Contaba con un espléndido speaker, Jesús Morales (padre de marino) que aumentaba la adrenalina a los competidores.
El campeonato se desarrolló en dos categorías de peso masculino, ligero y pesado, y una única categoría de peso femenino.
Las eliminatorias fueron controladas por Jesús Morales, y el arbitraje por Marino Morales y Nino Salvatore (miembros del club madrileño, a los que agradezco el ímpetu que demuestran para sacar al club adelante).
Ya todos estábamos preparados y dispuestos a “machacar” la mesa.
Comenzaron el torneo las competidoras femeninas. A pesar de ser pocas, ofrecieron un emocionante espectáculo, y como consecuencia el público rápidamente empezó a vibrar con gritos de ánimo.
Finalmente Mari Carmen fue la clara vencedora del torneo femenino, y digo clara, puesto que ninguna otra competidora fue capaz de ofrecerle resistencia.
Así fue como inmediatamente después de finalizar la categoría femenina, Jesús Morales con ayuda de su megáfono, dio comienzo al torneo masculino en la categoría de peso ligero.
De pronto, oí mi nombre pronunciado por el altavoz. Me tocaba inaugurar el evento junto con Francisco Javier Cobija, un competidor valenciano el cual me dejó realmente sorprendido. Mis nervios estaban a flor de piel, sin embargo al apoyar mi codo en la almohadilla solo pensaba en ganar. Que ingenuidad la mía, ya que me encontraba delante un gran luchador que me lo iba a poner realmente complicado.
El torneo se desarrollo perfectamente, sin ningún tipo de incidentes, y de manera dinámica. La categoría de peso ligero ( en la que yo me encontraba ) fue realmente entretenida, entre otras cosas porque me enfrentaba a compañeros míos del club madrileño de lucha de brazos, y ese era el momento de demostrar lo aprendido hasta entonces. Para muchos ( y para mi también ) era su primer torneo en competición, y en ocasiones demostraban estar nerviosos. No obstante lo aprendido en el club meses antes, les permitió ofrecer un buen espectáculo y dejar el listón bien alto. La final de esta categoría, la disputé junto al competidor Francisco Javier Cobija (el cual vino desde valencia expresamente para competir en el torneo… algo admirable). Me venció con facilidad, noté mucha fuerza en su mano y no le pude ofrecer resistencia. Sin embargo, esto no me a desmotivado en absoluto, al contrario, puedo decir que me ha servido para querer entrenar mas duro y superarme a mi mismo. Esta convicción, la he ganado gracias a este campeonato.
Tras la categoría de peso ligero masculina, llegó el momento de la competición de peso pesado. En él había mas competidores, y varios de ellos también pertenecían al Club Madrileño. La competición fue muy interesante, había muchos competidores dispuestos a todo, pero en esta ocasión me gustaría destacar el gran papel que desarrolló mi compañero de equipo Javier Ortiz. Combinó una técnica perfecta (adquirida en el club) junto con una fuerza y una resistencia admirables. Esto le llevó directo a la final, donde se encontraría con el brazo de Marcel Paris, un competidor principiante, pero con unas condiciones increíbles. Finalmente, Marcel se hizo con el título, dejando sorprendido a mas de un espectador. Esto provocó que representantes del Club Madrileño, que se encontraban en el local, se interesaran por él para que entrara en el equipo.
Como culminación, el evento desarrolló una ultima competición, a la que denominaron
Torneo de campeones, en el que se dejaron ver grandes competidores, profesionales de este deporte, como Jesús Morales o David Pérez, los cuales mostraron sus perfectas técnicas y su clara superioridad adquirida por tantos años en el mundo de la lucha de brazos.
El torneo de Aravaca, fue una muy buena experiencia, no solo por ser mi primera competición, sino por lo que pude aprender de ella. Para lograr aquello que quieres, hay que ser constante y luchar duro. Cada competidor lucha por sí mismo, va a dejarse la vida para que tu brazo toque la almohadilla, no tendrá contemplaciones de ningún tipo.